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sábado, 26 de mayo de 2012

El cuento de la lechera y el vendedor de humo.


El cuento de la lechera y el vendedor de humo.

Curioso título para una entrada relacionada con la Fisioterapia, no? Aparentemente puede parecer que nada tiene que ver con nuestra profesión, pero... pasen y lean. Lean y piensen que de eso se trata... Y aviso que para ver la relación entre esto y la Fisioterapia será necesario ir a otro blog, así que desen por advertidos...y de ese blog tal vez a otro para enlazar la historia, pero eso ya no depende de mi, ya que su editor no tiene ni idea de este “experimento”... así que vuelvan a entrar dentro de unos días, tal vez la historia se ha transformado.

Empecemos:

Todos conocemos el cuento de la lechera, que si con la leche me compraré una cosa, y con eso podré comprarme otra de más valor, y bla,bla,bla... zas, se tropieza y se cae, el cántaro se rompe y todo se desvanece. En verdad no ha perdido nada más que un cántaro de leche, pero potencialmente pretendía transformar el contenido de ese cántaro en algo que difícilmente se puede lograr sin mucho esfuerzo y trabajo... soñar es gratis, pero que tus sueños desaparezcan de repente es duro, muy duro. No siempre el final del cuento es igual, y si uno no consigue vender su cántaro, la experiencia aporta un grado y un valor añadido a nuestro camino, no?

Sobre los vendedores de humo son conocidos por todos, difícilmente creeríamos o participaríamos en un negocio del tipo “Gana una gran cantidad de dinero mientras duermes” o bien el “mínima inversión, máxima rentabilidad garantizada”... pero señoras y señores, cuando uno sueña... y todos hemos fabulado con el cuento de la lechera en algún momento de nuestra vida, bien solos, o bien con algún amigo o compañero de promoción, es fácil creer y caer en las manos de los que venden lo etéreo e intangible... y en ese momento es fácil que el producto que transporta nuestro cántaro cambie de manos con súbita facilidad, y tras esto, inevitablemente, ni tan solo tendrás tiempo de progresar en nuestro cuento particular.

Así que se cauto, soñar no está mal, pero deberías poder identificar a los vendedores de humo.

Y una vez leído esto cliquen sobre este link que aparece al final, y tal vez, solo tal vez todo parecerá cobrar sentido...




Manel Domingo.

4 comentarios:

  1. Y que pasa cuando el vendedor de humo se junta con la lechera y en el cuenco no hay leche sino humo... esto pasa muuuyyy a menudo en nuestra disciplina, no solo en el ámbito formativo, también en la atención directa al paciente.

    Si se aceptan apuestas, apuesto mi camiseta de "El cero disfrazado de infinito" cómo la que llevó Rubén Tovar en la ponencia de #ColFiCat20 a que el enlace secundario es el quinto!

    Después de unos cuantos comentarios se espera que se nombre al ganador :P

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  2. Hay mucho vendedor de humo. Hablan muy bien, dan cursos sobre lo que sea hablando como los ángeles. Pueden vender la moto 2.0, la moto márketing, coaching, cómo hablar en público, el aparato milagroso que en la tapa de tu depósito permite ahorrar un 50% de combustible. En medicina los hay, en fisioterapia también. Pueden dedicarle 3 horas a explorar y tratar un hombro mientras hablan de anatomía, ejercicios, músculos en cadena, fascias aquí y allá. Se llamaría "fisioterapia basada en la elocuencia".

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  3. La historia no tiene final, siempre habra vendedores de humo y gente que compre..

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  4. Y quien dice humo, dice robots o aparatos de magnetoterapia.

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