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martes, 29 de mayo de 2012

La Fisioterapia en un saco y su final


Este post fue publicado originalmente en http://estonotienebuenapinta.blogspot.com.es/2012/04/la-fisioterapia-es-un-saco.html gracias a la bondad de mi buen amigo y administrador del lugar @carcasor , que me cedió su blog, y que a su vez es culpable de que hoy publique en uno propio. A día de hoy la entrada “La Fisioterapia en un saco” ha recibido más de 4500 visitas.
Me he permitido la “licencia” de dar un final a la fábula, que espero algún día se haga realidad...

La fisioterapia en un saco.


La Fisioterapia nació tarde en España, fruto de una imperiosa necesidad social. Por ese motivo nació sin padres, huérfana…

La parió la enfermería, lejos de actuar de madre, actuó de madrastra. Nadie conoce a nuestro padre, ni se le espera.

Como hija de la necesidad, creció rápidamente. No le faltó el trabajo. Fue como uno de esos niños prodigio de la farándula, explotados por su entorno mientras tienen éxito. Lo tuvo todo, pero también demasiado trabajo y demasiados frentes para atender correctamente. Y sin padres que la ayudaran, escogió tirar balones fuera: masaje, actividad física... ¡Todo fuera!

Si no soy suficientemente fuerte, si no soy suficientemente grande… ¿Que haré?

Lloró y se lamentó… Más balones fuera… Ayudas técnicas, educación sanitaria…

Y apareció su padrastro, la Rehabilitación, y le prometió ayuda y protección frente a lo inabordable, le dijo que no debería preocuparse por nada, que un niño necesita un padre… Le cerró las puertas del mundo exterior, por lo que no viajó, ni vio, ni se comparó con sus hermanos de otros países. Su padrastro lo hizo por ella… Se quedo con su alma, su autonomía y su personalidad propia. La metió en el saco del equipo multidisciplinar, y engulló también a la Terapia Ocupacional y a la Logopedia (entre otros).

Ciega como estaba entonces, se convenció de que la solución estaba en su tamaño, y se propuso crecer… Mientras su padrastro y su madrastra crecieron siempre ordenadamente, no más de lo necesario, y a poder ser  algo menos.

Ella, con sus ojos vendados pensó que la necesidad social era infinita. Se desvitalizó. Aparecieron parásitos que crearon zombis. Los hijos de la Fisioterapia, víctimas del desengaño, buscaron al padre que nunca tuvieron. Y apareció la Osteopatía. Hizo de padre y de madre, les enseñó su mundo y les propuso cambiar su apellido y reflejarlo en su libro de familia.

Muchos formalizaron el cambio y olvidaron sus raíces.

Pero un día, algo cambió. Nada duele más que perder un hijo. Y eran demasiados los hijos de la Fisioterapia que, perdidos, vagaban por otros mundos: la osteopatía, la quiropráctica, lo alternativo…

Y en ese punto de la historia estamos. Sobredimensionados, dispersos y metidos en un saco… Pero conscientes de nuestros errores.No estaría mal redimensionarnos, unirnos y romper el saco… Y de paso aprender del pasado: o crecemos o seguiremos toda la vida en el orfanato.

El primer paso es saber quiénes somos, de dónde venimos y qué hacen nuestros hermanos del resto del mundo.

El segundo paso  es redefinirnos, cambiar nuestro paradigma y protegerlo de de parásitos.

El tercer paso y más importante, romper el saco… Con los dientes, con las uñas, con las manos, con el alma…

Hasta aquí el post original... Y ahora un deseo para el futuro, un final para la fábula, si es que hay un final para las cosas...

Los Fisioterapeutas lucharon, con muchos esfuerzos consiguieron romper el saco redefiniéndose, entendieron que la vida es movimiento, y que debían centrarse en aquello que sabían hacer mejor que nadie, restaurar la función y el movimiento normal... No era lógico mantener centrada su atención en la estructura... No desgasta el viento las rocas? No genera la naturaleza movimiento en el mar , en el aire, en la tierra cuando se enfurece? No está nuestro planeta sujeto al influjo de la luna cuando se aproxima o separa de nosotros?
Llegaron a la conclusión que el movimiento domina la estructura, y que esta se modela en función de las necesidades generadas por el movimiento humano.

Concentraron su atención en el estudio de lo que era demostrable, y poco a poco, muy lentamente, abandonaron las prácticas ancestrales y arcaicas que ejecutaron durante décadas, hoy son los dueños y señores del movimiento y de la función.


Las estructuras que nos gobiernan no son inalterables, nuestro futuro depende de nuestros movimientos... No penséis nunca que somos esclavos de la estructura, lo que hagamos puede modificarla!

Moraleja: El movimiento es vida, y la vida es movimiento. Apliquemonos nuestra propia medicina... hay que moverse para conseguir lo que uno quiere. Así que, a muevansé!


Manel Domingo.

4 comentarios:

  1. Honrado de que, de nuevo, vuelvas a enlazarme en tu blog (que vaya tela, menuda racha de visitas lleva en tan pocas semanas).

    Ya lo comentamos en su día. Polémicas aparte, este texto es lo más inspirador que he leído en mucho tiempo, y viniendo de quien viene, aun más.

    Entiendo que mucha gente no estará de acuerdo, pero en una dirección u otra, o la fisioterapia se mueve, o se muere. Y nosotros, de momento, vamos haciendo camino.

    Sigue así.

    Carlos.

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  2. Simplemente genial.. Muy acertada la fábula Carlos! Aunque el final esta por ver. Espero q pronto podáis confirmar el " final feliz".

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  3. maravilloso... pero que fabula tan acertada que ciertamente se repite por acá en Ecuador... El final espero pronto se confirme mundial mente.

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  4. Gràcies Manel per compartir aquesta saviessa amb la resta de col·legues. La vida és moviment, CERT!!…i dins d'ell no oblidem la seva ENERGÍA, promotora del propi moviment…ENDAVANT!!!

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